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May 2018

Reflexiones

Conozco un lugar muy bueno para tomar el sol desnudo. Esta situado en plena montaña y a solo quince minutos de mi casa. Se trata de una peña elevada, con la anchura suficiente para estirarte por completo. Para llegar a ella, has de realizar una sencilla escalada libre que te pone a salvo de domingueros y te aísla como un águila en su nido. Eso me encanta ya que, salvo la compañía de naturistas y mentes libres, prefiero no tener gente a mí alrededor, tanto si estoy vestido como desnudo. Me gusta disfrutar de la naturaleza en soledad y tomar el sol en un lugar así me traslada a otra dimensión.

No soy buen escritor; mis palabras son imperfectas. Describir mis emociones mas profundas, por las sensaciones recibidas, implica necesariamente que estas se degraden cuando intento llevarlas al papel. Lamento no poseer ese talento que permite a los verdaderos escritores conectar su mente con lo que desean describir. Así, me es muy difícil dar una idea de lo que siento en esa roca, desnudo.

Hotel Naturista El Refugio

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Ubicado en Playa Naturista Chihuahua, El Refugio es el primer hotel nudista naturista en Uruguay. Un lugar nudista opcional para levantarse oyendo el trino de los pájaros y relajarse con el sonido del mar y el viento. El Refugio está a solo 15 minutos de Punta del Este en un entorno natural de pinares a pasos del océano. 

¿Desnudarse es feminista?

Un cuerpo femenino sin ropa despierta todo tipo de juicios contra las mujeres. ¿A qué se debe esto?

Primero, cada mujer tiene derecho a desnudarse donde quiera y a elegir que le tomen fotos desnuda. Eso no tiene nada de malo. Un cuerpo desnudo es solo un cuerpo desnudo, no tendría que ser sorpresa para nadie que una mujer tenga pezones debajo de su blusa. Pero como vivimos en un mundo sexista, el desnudo de una mujer es leído como un motivo de vergüenza, una pérdida de la virtud, una muestra de falta de autoestima, un semáforo en verde para que otros se masturben con su imagen. En realidad es absurdo que tantas lecturas castiguen a las mujeres por desnudarse, mientras que si un hombre lo hace, por mucho llega a ser irreverente. Y se pone peor: si una mujer se desnuda y le gusta su cuerpo, la gente la acusará de vanidosa, superficial, provocadora y hasta estúpida. En resumen, las mujeres somos castigadas si tomamos control de nuestro cuerpo y, más aún, si osamos asumirnos como seres sexuales.  

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