Numerosos bañistas acuden al playón a mantener un contacto espiritual con la naturaleza al practicar el nudismo sin ningún pudor

La parte derecha del playón de Bayas (Castrillón) conocida como Requexinos, es un punto de máxima afluencia entre los practicantes de un hábito cada vez más extendido entre los asturianos y visitantes. Los más de dos kilómetros de arenal están muy expuestos a la actividad de las olas y la belleza del enclave hace que sea uno de los más visitados de la zona.

La única tela que roza el cuerpo de los nudistas cuando se tienden en el arenal es la de la toalla de baño, y en ocasiones un mínimo gorro para proteger la cabeza o el anonimato. Porque a los practicantes del naturismo no les gusta nada ser reconocidos, tal como confesó un bañista que prefirió no dar su nombre. Él lleva treinta años mostrando su cuerpo al sol sin ningún pudor, aunque reconoce que no le gusta la nueva filosofía de muchos de los nuevos nudistas que «confunden libertad con libertinaje» y hacen de la playa su coto de caza.

La playa de Bayas, según sus usuarios, tiene todas las prestaciones que hacen del arenal un sitio idóneo donde mostrar su cuerpo y disfrutar de la Naturaleza por los cuatro costados. La mejor zona para el baño, aseguran, es precisamente la reservada para el nudismo, y de hecho muchos bañistas de la zona «textil» se suman al naturismo para disfrutar del agua.

Ése es el caso de dos vecinas de La Arena que visitan frecuentemente el arenal de Bayas, y que se apuntan al «topless» cuando quieren darse un chapuzón. «No somos naturistas habituales», aseguran.

Y es que iniciarse en esta práctica también tiene su ritual. Los veteranos aconsejan no ir solos, al menos la primera vez; tomarse el tiempo necesario para que desnudarse no resulte un acto violento, y aplicar generosamente el protector solar para que las partes del cuerpo menos acostumbradas al sol no resulten dañadas por los rayos.

Lejos han quedado los años sesenta en los que ver a una pareja besándose o mostrar un poco de carne era un delito. En los tiempos que corren, ya no es necesario desplazarse hasta Francia para ponerse un bikini o practicar el nudismo. Cada día, hay más gente que está dispuesta a eliminar el pudor de sus vidas y relacionarse en un ambiente en el que no hace falta ropa y se puede estar como en El Edén.

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