Villa Gesell ya inauguró su primera playa nudista pública

Se inauguró la primera playa naturista de nudismo opcional en Villa Gesell y segunda en la Argentina (la primera está en Chapadmalal). Se llama Querandí y está a 20 kilómetros del centro, y a 4 de la ruta 11.

El proyecto arrancó hace tres años, pero recién en marzo de 2008 la Asociación Para Nudismo Naturista Argentina (APANNA) acordó con la Municipalidad para crearlo. Los residentes de la ciudad felicitaron la iniciativa. «Son muy receptivos en Villa Gesell. Tienen apertura mental, por eso elegimos esta ciudad para abrir la playa, porque siempre tuvo una tradición distinta», dijo a Clarín Carlos Molteni, presidente de APANNA.

La playa Querandí tiene una extensión de 200 metros, rodeados de convenientes árboles, que evitan a los curiosos.

Es la primera playa que cumple con los requisitos mundiales de la Federación Naturista Internacional: está prohibido el sexo en la playa; los menores de 18 sólo pueden ir acompañados por sus padres; no se permite el exhibicionimo; no se pueden sacar fotos sin consentimiento; no importa el estado físico de los turistas de la playa, por lo que no se puede mirar el cuerpo de los otros con fines de comparación estética; están prohibidos los excesos (fumar, tomar alcohol o drogas); se deben respetar las normas higiénicas; y entender que no hay partes púdicas, sino que el cuerpo es uno solo. Los nudistas dicen que lo que más les preocupa es que «alguien se desubique con exhibicionismo».

Esta playa nudista será, sin dudas, lo más novedoso de la temporada veraniega que se viene en Villa Gesell. «Es una apuesta muy grande. Apunta al turista extranjero», reconoció Jorgé Rodríguez Erneta, intendente de ese balneario.

Florencia Brenner es nudista y fundadora de APANNA. Ella cree que el nudismo y el naturismo están relacionados a la cultura europea, fundamentalmente nórdica, de un estilo de vida filosófico y natural. «Va más allá de quedarse desnudo», explica. «Si hay una erección no es un crimen», aclaró. Entre las reglas, si esto llegara a ocurrir, los responsables del lugar le piden al «afectado» que se tape con una toalla, que se acueste boca abajo o que se meta en el mar hasta que pase. Para la seguridad, la playa cuenta con un guardia y un guardavidas.

Quienes llegan a este lugar buscan armonía con el medio ambiente y sentirse libres. «Es una cuestión cultural, no tiene nada que ver con la estética, sino con lo que uno quiere hacer. El nudismo no se fija en los cuerpos perfectos; busca entender y tratar de aceptar al cuerpo de uno y al del otro como son», cuenta una mujer que esta semana experimentó el placer de la nueva playa.

Los organizadores también creen que todavía falta para que la convivencia sea ideal. «Los ‘textiles’ (aquellos que van a la playa vestidos) no nos entienden», dicen. El Municipio va a instalar carteles que avisen la inminencia de la playa nudista para evitar malos entendidos y sorpresas. De todos modos, en ese sector, el paso al público va a estar prohibido sobre el mar. «Lo tendrán que hacer por las dunas», adelantó Molteni.

Algunos creen que en el nudismo radica la real naturaleza del hombre. Y que lo demás es una imposición. «La ropa a veces es más provocativa que el nudismo. Cuando uso bikini siento que tengo panza. Cuando estoy desnuda, no», sonríe Brenner.

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