Un nudista discreto
Va todos los días a Kanala después del trabajo a nadar y tomar el sol, para desconectar y estar tranquilo.
Parece enfadado, o pensativo, o igual está echando una cabezadita… Pero, no, simplemente quiere pasar desapercibido. Como si no existiera. Por eso se pone el bañador cuando se levanta para ir a nadar. Aunque se encuentre a cinco metros de la orilla. Pedro García es un hombre discreto, practica el nudismo desde hace seis años «porque le viene bien a la piel» y lo mantiene en secreto. En la medida de lo posible, claro. Tumbado boca abajo, toma el sol en la playa de Kanala, a las dos de la tarde, cuando apenas hay unas cinco personas más, dispersas aquí y allá. «Muchas veces me ha tocado estar solo. Eso es lo mejor», murmura levantando a duras penas la cabeza. Sólo lleva unos segundos despierto.
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